jueves, 12 de noviembre de 2015

No hay tiempo

El olor a tierra húmeda me penetra los huesos, apenas puedo moverme. Me agobia el espacio y esa gota que cae con simétrica puntualidad sobre mis pies desnudos. Sólo un libro es mi compañía, en la soledad de la playa, y sólo un libro será mi ayuda para poder liberarme de las cadenas que me aprisionan, y salir por fin de ese terrible desierto del que no puedo escapar. Ese libro es el que tiene la solución para mis problemas, y sería fantástico poder utilizarlo en aquellos momentos...
Los hombres me apuntan con su arma, y poco a poco ésta se va acercando hasta quedar junto a mi cuello, que no logra tampoco escapar; al igual que yo.
Veo aparecer sobre la cabeza de aquellos malvados hombres, una gotita. Es una gotita que cae sin prisa, sin demora alguna. Luego de ella aparece otra, y otra, y otra gotita más. Para mi asombro, lo reconozco: lluvia. Esas gotitas que caen tan seguras y confiadas, en algunos momentos ayudan. En otros, no tanto. 
El olor a tierra húmeda me fortalece, llena mi cuerpo mágicamente de una energía poderosa, más poderosa que las armas de quienes me tienen secuestrada.
Al intentar liberarme siento una voz conocida en mi cabeza, que me repite una y otra vez "no hay tiempo".
En ese momento recuerdo, en ese momento recuerdo esas palabras y me lleno de valor, tanto como para poder liberarme, sin tener en cuenta el libro... Ese libro. Me llevó rápidamente a viajar por entre mis recuerdos más importantes y preciados. Me acuerdo repentinamente de él y lo tomo, apretándolo fuertemente a mi cuerpo mojado por esas gotas que caen sobre mí, con simétrica puntualidad.

2008

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