Caminar por rutas desconocidas, sin camino ni destino. Caminar creándote un mundo de utopía, un mundo irreal, un mundo donde cada uno de nosotros es una nota musical.
Mientras caminamos por la vida, vamos creando nuestra propia melodía. Los sonidos nos transportan y dan vuelo a nuestras manos para crear algo nuevo, algo distinto, algo que nosotros no controlamos.
Algunos sentimos una fuerza rara, distinta. Nuestro cuerpo reacciona a órdenes que no da nuestro cerebro; simplemente aparecen, y los que confiamos y creemos en ellas las aceptamos y hacemos que sean respondidas.
Caminamos con miles de palabras, miles de idiomas, miles de ritmos; miles de letras distintas que representan emociones, sentimientos.
La música es el mejor medicamento a enfermedades raras, de esas que se cruzan en nuestro camino, sea cual sea la ruta por la que viajemos.
Las enfermedades se crean, o más bien nosotros las creamos, y por esa razón sabemos también cuál es la cura indicada. Simplemente nos dejamos llevar por los sonidos que entran a través de nuestros oídos, recorriendo nuestro cuerpo, llegando a la casa de nuestros sentimientos: el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario