viernes, 11 de noviembre de 2016

Cambio

Y un día volvió la primavera. Todavía no lucía todo su esplendor, no. Pero poco a poco todo empezaba a florecer, como surgiendo luego de una larga tormenta.
No era que los truenos y rayos lo taparan todo, pero en tantas noches oscuras y frías, a las estrellas les costaba hacerse notar.
Lentamente, una vez más, las libélulas se abrían paso entre hojas y flores; y batiendo ágilmente sus alas anunciaban que soplaban vientos de cambio.
Creo fervientemente en que todo llega en su debido momento, y si no llega es porque no está destinado a ser realmente, o porque no dimos nuestro máximo esfuerzo para alcanzarlo.
Y el cambio por fin llegó.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Dos.

El mundo está dividido. Estamos perdiendo la cordura. Los ideales se defienden a capa y espada dejando miles de corazones rotos, de cuerpos sin vida y de ciudades desiertas.
¿Será que estamos creyéndonos tan poderosos, hasta el punto de sentir que tenemos el poder sobre las vidas de otros? ¿Con qué derecho abrimos fuego frente a cientos de ciudadanos inocentes, de niños, de ancianos, hombres y mujeres?
El mundo aún no está perdido; no. Pero se necesita de mentes sanas y cuerpos fuertes para hacer frente a esta situación  que nos agobia y al igual que un huracán, busca llevarse todo hacia ese ojo destructor.
La unión hace la fuerza, dicen. Es momento de enlazar manos y almas para hacer de éste un mejor lugar.
Cambiemos armas por sonrisas, explosivos por abrazos, violencia por amor. Transformemos los ensordecedores sonidos de un tiroteo por una dulce melodía de Paul. Hagamos la paz.

jueves, 12 de noviembre de 2015

No hay tiempo

El olor a tierra húmeda me penetra los huesos, apenas puedo moverme. Me agobia el espacio y esa gota que cae con simétrica puntualidad sobre mis pies desnudos. Sólo un libro es mi compañía, en la soledad de la playa, y sólo un libro será mi ayuda para poder liberarme de las cadenas que me aprisionan, y salir por fin de ese terrible desierto del que no puedo escapar. Ese libro es el que tiene la solución para mis problemas, y sería fantástico poder utilizarlo en aquellos momentos...
Los hombres me apuntan con su arma, y poco a poco ésta se va acercando hasta quedar junto a mi cuello, que no logra tampoco escapar; al igual que yo.
Veo aparecer sobre la cabeza de aquellos malvados hombres, una gotita. Es una gotita que cae sin prisa, sin demora alguna. Luego de ella aparece otra, y otra, y otra gotita más. Para mi asombro, lo reconozco: lluvia. Esas gotitas que caen tan seguras y confiadas, en algunos momentos ayudan. En otros, no tanto. 
El olor a tierra húmeda me fortalece, llena mi cuerpo mágicamente de una energía poderosa, más poderosa que las armas de quienes me tienen secuestrada.
Al intentar liberarme siento una voz conocida en mi cabeza, que me repite una y otra vez "no hay tiempo".
En ese momento recuerdo, en ese momento recuerdo esas palabras y me lleno de valor, tanto como para poder liberarme, sin tener en cuenta el libro... Ese libro. Me llevó rápidamente a viajar por entre mis recuerdos más importantes y preciados. Me acuerdo repentinamente de él y lo tomo, apretándolo fuertemente a mi cuerpo mojado por esas gotas que caen sobre mí, con simétrica puntualidad.

2008

Incertidumbre

No se sabe cómo, dónde, ni por qué. En algún lugar de este gran mundo sumido en penas y alegrías, se escribe nuestro destino.
No creo en un ser superior, no creo en la magia. Más bien creo que algo o alguien eligió una vez que ese fuera nuestro destino.
A algunos la muerte les llega antes, a otros después. En eso no sé si hay algo predicho. Pero sí creo que venimos al mundo por algo, alguna razón debe haber para que seamos traídos a este mundo.
No es una casualidad, yo no creo en las casualidades. Por alguna causalidad nos rodeamos de la misma gente en ésta y en otras vidas, señal de que cumpliendo uno u otro rol, están con nosotros.
No sé cómo seguirá esta historia. Vivamos el hoy, que mañana ya será otro día.

Mundo de notas y melodías

Caminar por rutas desconocidas, sin camino ni destino. Caminar creándote un mundo de utopía, un mundo irreal, un mundo donde cada uno de nosotros es una nota musical.
Mientras caminamos por la vida, vamos creando nuestra propia melodía. Los sonidos nos transportan y dan vuelo a nuestras manos para crear algo nuevo, algo distinto, algo que nosotros no controlamos. 
Algunos sentimos una fuerza rara, distinta. Nuestro cuerpo reacciona a órdenes que no da nuestro cerebro; simplemente aparecen, y los que confiamos y creemos en ellas las aceptamos y hacemos que sean respondidas.
Caminamos con miles de palabras, miles de idiomas, miles de ritmos; miles de letras distintas que representan emociones, sentimientos.
La música es el mejor medicamento a enfermedades raras, de esas que se cruzan en nuestro camino, sea cual sea la ruta por la que viajemos.
Las enfermedades se crean, o más bien nosotros las creamos, y por esa razón sabemos también cuál es la cura indicada. Simplemente nos dejamos llevar por los sonidos que entran a través de nuestros oídos, recorriendo nuestro cuerpo, llegando a la casa de nuestros sentimientos: el corazón.

Pureza

Pocas veces he logrado encontrar en otros ojos la pureza de la mirada de mi mamá. Absurdo pero real, la oscuridad de éstos transmite más luz que cualquier otra cosa. ¡Si tan sólo fuéramos capaces de llenar de estas sensaciones cajitas y frascos que pudiéramos destapar cuando se nos dé la gana...!
Sus ojos se parecen mucho a esos remolinos que forma el viento, que arrasan con todo y con todos, más que nada por el poder que ejercen, sin pedir permiso. Crean miradas capaces de cantar todas las verdades, pero son también ojos de un amor inmensurable y de una dulzura sin igual. 
Cuando te vayas lejos y tenga que vivir sólo de recuerdos; recordaré tus ojos, Mamá.

Si no hay amor, que no haya nada

Era una noche de tormenta, de esas en que al corazón le da por extrañar. Extraña los olores, los sonidos, los momentos, los encuentros. Pero por sobre todas las cosas, extraña esa sensación de cercanía con alguien especial, alguien que le transmitiera la confianza suficiente para dejarse llevar por los sentidos y olvidar por un momento el peso de la razón.
Esta alma en pena busca entonces el refugio en otros brazos que puedan consolarla, llenar el vacío por un brevísimo instante. Sabe que durará poco el alivio, pero acepta el reto.